El origen de los Abanicos

Dos leyendas ubican la invención de los abanicos en el Lejano Oriente:

  • La primera leyenda dice que fue durante la fiesta de la antorcha en China. La hermosa hija de un personaje importante, sofocada por el calor, se quitó la máscara que conservaba su intimidad y con un gesto nervioso la agitó frente a su nariz y se refrescó. Este gesto atrevido pero inteligente fue luego imitado por el resto de las damas.
  • La segunda leyenda proviene de Japón y está más relacionada con el abanico plegable. Se dice que sucedió durante una noche calurosa en la casa de un humilde artesano cuando un murciélago entró por la ventana y asustó a su esposa. Al día siguiente, este artesano intentó imitar las membranas plegables de las alas para elaborar un abanico plegable. Sea o no cierto ese origen, los abanicos japoneses más antiguos se llaman "komori", que en japonés significa "murciélago".

Pero solo son leyendas. No se puede afirmar con firmeza cuándo y dónde se inventaron los abanicos. Por ejemplo, en el antiguo Egipto, en la tumba de Tutankamón se encontraron dos abanicos con mangos de metales preciosos como parte del tesoro. Además de disipar el calor, también se usaron para mantener alejadas a las moscas. Fue entonces cuando se convirtió en un atributo de los poderosos y la suntuosidad el simple acto de tener esclavos espantando moscas con un abanico.

En la antigua Grecia Siglo V antes de Cristo, los abanicos ya fueron pintados sobre vidrios y cerámicas. Tenían asas más cortas para que pudiera usarse con una mano.

Dios Eros dando un abanico a una bella dama

El dios Eros (dios de la atracción sexual, el amor y el sexo) ofreciendo a una mujer un abanico de mano como un atributo de seducción y coqueteo. Museo Arqueológico de Milán (Italia)

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Los abanicos